Marcos S. Bernal

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¿Paridad o competencia de género?… 

 

En este año se festejan 61 años en donde la mujer tuvo el derecho a votar, a través de la historia de nuestro país, algunas mujeres lucharon por lograr sufragar para elegir a sus representantes populares, otra más continuaron por ser incluidas también para ser electas. Fueron pocas las femeninas que en contra de todo se lanzaron a esa batalla, sabiendo que podían ser objeto de críticas y agresiones, algo que por supuesto no les importó.

 

Esas fueron las verdaderas mujeres que armadas de valor se enfrentaron a los hombres para obtener este derecho democrático, no fue nada fácil, brincaron obstáculos, esquivaron agresiones, pero al final, se logró lo que éstas pretendían. En la actualidad, la mayoría de las mujeres que continúan celebrando esta fecha, lo más seguro es que desconocen los nombres de las verdaderas heroínas que pelearon por este derecho, sólo los escuchamos en los discursos que leen, los cuales normalmente se lo realizan sus asesores, pero en realidad desconocen quiénes y qué hicieron éstas.

 

La igualdad entre el hombre y la mujer ya está garantizada en la propia Constitución Federal en su Artículo 4°, ahí está plasmada en teoría, lo que faltaba era que las mujeres se fueran incorporando en la vida productiva de este país, es decir, que participarán de manera directa y activa en las diversas áreas que conforman esta sociedad, y de esta manera demostrando capacidad de vayan integrando a la misma. Aunque en lo personal no creo en la equidad o paridad de género, porque considero que cada persona del sexo que sea debe ganarse a pulso cada uno de los lugares que pretende ocupar, o sea, en lo que sí creo es en la competencia de género.

 

Pero regresando a la famosa paridad de género, lo que se observa es que las mujeres sólo pretenden lograr esa paridad en los puestos políticos importantes en donde se ganan sueldos bastantes generosos. Lo relevante sería que esa paridad se aplicara en todas y cada una de las actividades que se desarrollan en nuestra sociedad, de lo contrario, se pensaría que sólo es el interés del poder y del dinero.

 

Esto sucede en el sector público, en donde la mujer ha exigido primero, equidad y luego paridad de género. Pero no sólo existe este sector, también contamos con el sector privado, aquí sí se da la competencia, porque para el empresario o industrial están primero sus ganancias y no el parentesco o la paridad, aquí no hay género, el que cuente con el conocimiento y la capacidad es la persona se queda con el puesto.

 

De continuar con la famosa paridad, entonces debe de darse en todos los aspectos, en el público y privado, debemos contar con el cincuenta por ciento de hombres y mujeres: albañiles, obreros, carpinteros, mecánicos, fontaneros, electricistas, cerrajeros, herreros, pintores, policías, choferes de transporte público, etcétera. Eso sería una verdadera paridad de género en lo general, de lo contrario, sólo aplicaría de manera parcial, y entonces la paridad no estaría siendo aplicada con justicia para todos.

 

Como ya lo comenté, no estoy de acuerdo ni en la equidad ni paridad, sino en la competencia de género, es decir, si las mujeres demuestran con conocimiento y capacidad que deben de ocupar la mayoría de los espacios políticos y de poder, en lo personal no tendría ningún problema, al contrario, lo festejaría porque eso indicaría que estamos ante una verdadera competencia. En este sentido, la más beneficiada sería la sociedad porque tendría representantes populares de mayor calidad. Con esto, tanto hombres como mujeres estarían preparándose cada vez más para continuar con la competencia y de esta forma ganarse cada espacio disponible.

 

Al final, los mexicanos quieren contar con gobernantes que les den resultados positivos, sea del sexo que sea. O como diría mi abuela, el género es lo de menos, lo importante son los resultados ¿No lo creen?

 

 

 

 

 

Marcos Antonio Santoyo Bernal

 

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